CELEBRACIÓN DE LAS BODAS DE ORO SACERDOTALES DE DON FRANCISCO JIMÉNEZ GONZÁLEZ

 

 

El párroco de Santa Catalina, Francisco Jiménez González, expresó su deseo de acabar su vida sacerdotal en La Solana, donde lleva 38 años ejerciendo el ministerio, primero en la parroquia de San Juan Bautista y luego en la de Santa Catalina. Así lo declaró en la misa concelebrada en la tarde del domingo día 8 de junio en la cual los fieles asistentes llenaron el amplio templo en el que se celebró la conmemoración.

Un total de 24 sacerdotes concelebraron la misa con D. Francisco, entre los que se encontraban los vicarios parroquiales D. Candelo López y D. José Manuel Medina, así como sacerdotes que han ejercido su ministerio en la localidad como Luis Miguel Avilés o Julián Martín, además de otros compañeros de curso del celebrante y sacerdotes pertenecientes al arciprestazgo Mancha Este.

La concelebración tuvo un inicio de emoción cuando una vez que los sacerdotes subieron al altar mayor y el celebrante ocupó el sitial de la presidencia, desde la organización del acto se le pedía que cambiara la casulla con la que había oficiado su primera misa por otra que le regalaban sus feligreses para esta ocasión.

En su homilía, D. Francisco Jiménez, recordó a su familia, presente en el acto, haciendo también un recorrido por su vida dedicada al sacerdocio, desde que salió de su pueblo Terrinches con doce años, así como los lugares en los que ejerció el ministerio sacerdotal, desde poblaciones del Campo de Montiel a Moral de Calatrava y luego misionero en Colombia, para volver a España y hacerse cargo de la parroquia de San Juan Bautista de La Solana, de nueva creación en 1970 y posteriormente desde 1987 ejercer como párroco de Santa Catalina. Recordó que el sacerdote que le llevó al seminario, D. José Antonio Mayordomo, fue párroco de este templo de Santa Catalina y el del lugar donde fue ordenado, Campo de Criptana, D. Gregorio Bermejo, había sido igualmente titular del templo, señalando que de los 50 años de vida sacerdotal lleva 38 en La Solana, pues aunque en su momento tuvo oportunidad de marcharse finalmente lo habían dejado aquí, expresando su deseo de culminar aquí su vida sacerdotal, aunque señaló que se debe a la obediencia de su superior.

Concluida la homilía, en el ofertorio le eran entregados, además del pan y el vino de la consagración, un cuadro que reproduce el retablo del altar mayor y un nuevo incensario que quedaría en la parroquia.

Antes de concluir la ceremonia subía al altar mayor la componente del coro parroquial y poeta Mª Rosa Marín Sánchez, quien recitó un poema alusivo a la entrega del sacerdote, composición que emocionó al homenajeado como declaró en sus palabras finales, en las que igualmente tuvo un recuerdo para sus padres ya fallecidos, de los que dijo se sentían solaneros.

Finalizada la ceremonia fueron numerosas las personas que se acercaron a felicitar al sacerdote, entre ellas el alcalde de la localidad, Diego García Abadillo, el presidente de la Diputación, Nemesio de Lara, el portavoz del PP y diputado provincial Francisco Nieto, así como concejales de los grupos socialista y popular del Ayuntamiento.