Historia

CAPITULO V

SAN ANTON(1)

 

EL ORIGEN DE LA ERMITA DE SAN ANTON(1515-1525)

Al encontrarnos en las fechas en que se celebra la fiesta de San Antón, vamos a hacer un paréntesis en la historia de la iglesia de Santa Catalina, antes de adentrarnos en su densa historia del siglo XVI, dedicando un par de capítulos al origen de la ermita de San Antón, que consideramos interesante, ya que es totalmente novedoso y contradice la teoría "oficial" sobre su origen mantenida hasta la actualidad, y que como veremos esta equivocada. De esta forma ampliamos nuestro campo investigador, para no centrarnos exclusivamente en un solo edificio de la parroquia, aunque sea el más singular y su cabecera, la iglesia de Santa Catalina, y ver también la evolución de otros edificios religiosos pertenecientes a ella.


El origen de la ermita de San Antón de La Solana ha sido adjudicado al comendador Mosén Diego de Villegas, desde que el anterior cronista Antonio Romero lo indicara en su obra sin citar la fuente de donde lo sacó, ni diera ninguna otra explicación sobre ello1 , y desde entonces ha sido repetido por los autores locales como un hecho cierto, sin cuestionarlo. Sin embargo al visitar la ermita nos encontramos con que sobre la portada no aparece el escudo de armas de Mosén Diego de Villegas formado por la cruz de calatrava y algunas calderas en torno a un campo blanco, sino el escudo con trece estrellas, que son las armas de los Salazar. Hay por tanto algo que no cuadra.


En un intento de solucionar el enigma, algunos autores han rebautizado a Mosén Diego de Villegas, añadiéndole el apellido de Salazar2 , para hacer coincidir el icono con su posible fundador, algo totalmente inexacto, ya que en ningún documento original de los siglos XV, XVI o XVII, lo citan jamás como tal; mientras que otros indican que pusieron su escudo por los donativos u obras que realizaron los Salazares en la ermita . Sin embargo la solución es mucho más sencilla, y se halla en los documentos donde se narra la construcción de la ermita3.


En octubre de 1515, se encontraban en La Solana los visitadores de la Orden de Santiago Íñigo López de Perea y Gonzalo García Montesino, cura de Llerena, los cuales "visitaron una hermita de Sant Anton que esta cerca de media legua de la villa la qual en ningun tiempo se visito ni se ha sabido lo que tenia, la qual hallaron començada a hacer de piedra de barro de dos tapias en alto y esta por cobrir, es una casa larga e tiene dos puertas lo qual todo sea fecho de limosnas por que la dicha hermita no tiene propios ni renta ninguna"4. Como vemos en 1515, la ermita se estaba empezando a construir, estando todavía sin cubrir, y se estaba haciendo únicamente con las limosnas que aportaban los devotos y vecinos de la villa, sin poseer ningún bien propio.

Escudo de la Familia Salazar


Tras ello los visitadores hallaron a Bernardino Montero, primer mayordomo de la ermita de San Antón, el cual "tenia cargo de algunas mandas5 que se avia fecho a la dicha hermita al qual pidieron cuentas". En las cuentas presentadas, había recibido de las limosnas de los vecinos la cantidad de 3.812 maravedíes, de los que había gastado en la obra de la ermita hasta la fecha 1.500, por lo que todavía tenía un alcance6 de 2.312 maravedíes, y al ver que era bueno y fiel, se le concedió oficialmente al cargo de mayordomo de la ermita. También mandaron los visitadores al mayordomo, como debía rematarse la obra: que se recrezca en una tapia de alto lo que hasta este momento está construido, y "sobre aquello la haga cobrir de madera de pino labrada e le haga sus arcos e portadas de yeso e les ponga sus puertas con sus cerraduras e llaves7".


Sin embargo, al darse cuenta de que sólo con las limosnas no era posible completar la obra, tomaron una decisión para posibilitar su terminación, al hallar "en la dicha hermita junto a ella un exido el qual muchos tiempos que no se ha labrado, ni del la hermita se ha aprovechado", y en el cual la gente llevaba libremente a pastar sus ganados, por lo que ordenan que se diese dicho ejido para labrarlo y lo que se saque de su arrendamiento se utilice para proveer a la ermita, para lo que mandan al mayordomo que pusiese un pregón por si alguna persona estaba interesada en arrendarlo para tierra de labor, lo hiciese "por diez años para labrar e lo rematase en quinze mas por ello le diese, dexando en el dicho exido su carril para entrar a la dicha hermita e ocho pasos alderredor de ella quel rentero que lo tome no lo rompa para que puedan andar con las personas alderredor de la dicha hermita syn dañar los panes". Podemos observar que nada se dejo al azar, y tras ello mandaron a Juan Serrano y Antón Andrés, vecinos de la villa, así como a otras "personas antiguas" que amojonaran el dicho ejido de forma que quedaran puestos claramente sus límites. Después de esto se presentó ante los visitadores Juan de Salazar, vecino cuantioso de la villa, el cual se comprometió a pagar 1.500 maravedíes por el arrendamiento del ejido en el año 1516, y la misma cantidad por el año siguiente, lo que sumaba 3.000 maravedíes, ante lo cual deciden entregarle el ejido y mandan que sea pregonado públicamente durante tres días de fiesta para que se tenga fe y testimonio de ello por los vecinos y por los visitadores que en adelante inspeccionen la villa, y así se pueda utilizar el beneficio del ejido para la ermita9 .

Portada de la Ermita con el escudo de los Salazar


En julio de 1524 los visitadores López Zapata, comendador de Hinojosa, y Pedro González, cura de Azuaga, encuentran la ermita "hecha de piedra de mamposteria e esta una capilla pequeña acabada e cubierta de su madera e teja e el cuerpo de la dicha hermita de sus paredes de poco mas de dos tapias en alto toda alderredor hecha e no mas tiene tres portezuelas detras". Podemos observar como una parte importante de la ermita se había terminado de construir, cumpliendo las órdenes de los anteriores visitadores. También se le toma cuenta al mayordomo de la ermita, que es Lope Díaz desde abril de ese año, habiendo sucedido en el cargo a Alejo López, del cual recibió de alcance 1.015 maravedíes y cuatro fanegas y media de trigo que vendió a 5 reales la fanega y otras cuatro fanegas y nueve celemines de cebada, por los que sacó 417 maravedíes, lo que le supuso "que monto el dicho alcance de pan e dineros dos mill e ciento e noventa e siete maravedies". Asimismo recibió de ciertas limosnas de testamentos de devotos la cantidad de 107 maravedíes, de los que gastó dos en comprar "tres blancas de papel", sumando el total del cargo la cantidad de dos mil trescientos dos maravedíes y medio9. Hemos podido ver en las cuentas de la ermita, que sus ingresos se obtenían de la venta del cereal que producían las tierras situadas en las proximidades de la ermita y de las mandas dejadas por algunos devotos de la villa.
Los visitadores encargan al mayordomo que con el dinero que tiene y el que pueda recaudar por la venta de alguna cebada y trigo que le falta por cobrar este año "lo gaste en su reparo en la dicha hermita como mejor paresciere al mayordomo e oficiales de la dicha villa, ytem compre un libro donde apunte las quentas de los alcances de la dicha hermita que tenga una mano de papel e que sea pequeño e bien enquadernado10".


Esperemos que a partir de ahora se deje de adjudicar la construcción de la ermita de San Antón a Mosén Diego de Villegas, el cual llevaba veinte años muerto cuando se comienza a edificar y se valore a los verdaderos artífices de su construcción: los vecinos y devotos de la villa que aportaron las limosnas para comenzar su construcción, a Bernardino Montero, que las administró y por ello fue reconocido como primer mayordomo de la ermita y a Juan de Salazar, que aportó el dinero necesario para rematar la obra al arrendar el ejido, y por lo que en agradecimiento a dicho hecho, se colocó su escudo de armas sobre la portada de la ermita.


La advocación de San Antón fue muy popular, como protector de los animales. San Antonio Abad nació en el año 250 en el seno de una rica familia copta en Egipto, a los veinte años vendió toda su hacienda repartiendo el dinero entre los pobres, retirándose al desierto donde llevo una vida eremítica y monástica, sufriendo múltiples tentaciones del diablo, que resistió durante su longeva vida que llegó hasta los 105 años5 . Se le representa vestido de monje, con un bastón y una campanilla, que utilizaría para ahuyentar al demonio, y acompañado por un cerdo, motivo por el que fue adoptado como patrón de los animales. Su culto se popularizó en Oriente, trasladándose a Francia en el siglo XI junto con sus restos y extendiéndose rápidamente por todo el mundo occidental, gracias a su fama por curar una epidemia, una especie de gangrena acompañada de un calor abrasador, denominada "fuego de San Antón", siendo numerosas las ermitas dedicadas a este santo en nuestra provincia
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Notas

1 ROMERO VELASCO, Antonio: Historia de la Solana. Imprenta Posadas. La Solana, 1940, pág. 116.
2 COLECTIVO DE ESTUDIOS SOLANEROS: La Solana: ayer y hoy. Asociación de Amigos de la Zarzuela Federico Romero. La Solana, 1988, pp. 260 y 261.
3 ROMERO VELASCO, Antonio: "Hermandad de San Antón de La Solana. Orígenes de esta hermandad" en Gaceta de La Solana nº 92. Septiembre-Octubre 1989.
4 ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (AHN). Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1078C. Visita de 1515, pág. 85
5 Las mandas son legados dejados en un testamento..
6 El alcance es la diferencia entre los ingresos (cargos) y los gastos (descargos).
AHN.---------------------------------------------------------- 7
-Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1078C. Visita de 1515, pág. 86.
8 AHN. Ibídem, pp. 86 y 87.
9.AHN. Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1080C. Visita de 1524, pág. 486.
10.AHN. Ibídem, pág. 487.
11. DE LA VORAGINE, Santiago: La leyenda dorada. Tomo I. Alianza Editorial, Madrid, 2001, p.p. 107 y 111.