Historia

 

CAPITULO XIII

 

LA SEGUNDA DECADA DEL SIGLO XVI (1.510-1519): INGRESOS Y GASTOS

L A comienzos de la segunda década del siglo, en agosto de 1511, cuando los visitadores de la Orden de Santiago Íñigo López de Perea y Gonzalo García Montesino revisen las cuentas de la iglesia de Santa Catalina de La Solana, se encontrarán con dos cuentas separadas, como ocurre en los momentos en que se llevan a cabo importantes obras. Al frente de cada cuenta encontramos un mayordomo, aunque se observa un cierto status, ya que el mayordomo de la iglesia es citado por los visitadores como mayordomo principal, lo que muestra que es quien supervisaría al mayordomo de obras.


En 1511 el mayordomo de la iglesia es Alonso Herreros Espinar, el cual presentó un cargo (ingresos) de diecinueve mil trescientos sesenta y cinco maravedíes y un novillo, que son el resultado del alcance anterior, según aparece en las cuentas tomadas por el vicario de Montiel, a lo que se sumarían siete mil quinientos maravedíes recibidos del dezmero excusado y de la venta de "cierto pan e ropas de la iglesia que dio vendidas e otras cosas", de los cuales seis mil corresponden al dezmero y el resto a la venta. Los gastos ascienden a seis mil setecientos ocho maravedíes y medio que se gastaron en "un caliz que compro y en un mysal y azeite y cera e otros gastos menudos", y que se dedican a cubrir las necesidades de la iglesia como son la iluminación y reposición de algunos utensilios necesarios para el culto. El alcance, resultante de restar los gastos a los ingresos asciende a doce mil seiscientos cincuenta y seis maravedíes y medio, a lo que habría que sumar un novillo; a continuación el mayordomo jura las cuentas ante los alcaldes y oficiales de la villa, y tras observar que éstas eran correctas es confirmado en el cargo(1) . El hecho de jurar las cuentas ante los oficiales de la villa nos muestra como el concejo es el patrono de la iglesia y el encargado de supervisar sus gastos y cubrir sus necesidades junto con la Orden de Santiago.


Tras ello se toma cuenta al mayordomo de la obra, Francisco Martín de Loysa, siendo las cuentas algo más complejas. En primer lugar verifican el alcance dejado por su antecesor en el cargo, Pedro Díaz Tarín, que dejó unas ganancias de mil setenta y un maravedíes y medio, diez fanegas y media de cebada, una fanega y ocho celemines de centeno y cuatro celemines y tres cuartos de trigo. La mayoría de los haberes no es dinero en metálico sino cereales, correspondiendo a la producción de la dehesa utilizada para la obra de la iglesia. Los ingresos obtenidos para la obra procedían de las mandas: "mil e ochocientos e doze maravedíes e medio de resto de los bienes muebles de la manda de Leonor de Castro e otros tres mil e quinientos de las casas y tierras que se vendieron", aunque el ingreso más importante con diferencia lo aportaba el arrendamiento de la dehesa del concejo, que supuso cuarenta y nueve mil cuatrocientos cincuenta y cuatro maravedíes en el año 1510, a lo que habría que sumar otros ciento treinta maravedíes "de cierta cal que vendio". Todos estos capítulos sumaron en total unos ingresos de cincuenta y cinco mil novecientos sesenta y ocho maravedíes, de los que se gastaron en la obra de la iglesia cuarenta y seis mil setenta y seis maravedíes, quedando un remanente de diez mil quinientos treinta y ocho maravedíes para continuar con las obras, siendo éste el resultado del alcance más otros seiscientos cuarenta y seis maravedíes "que se le cargo a ciertos precios", los cuales se sumarán a los ingresos obtenidos en el siguiente ejercicio (2).


En octubre de 1515, cuando los visitadores llegan a La Solana solamente encuentran un único mayordomo en la iglesia, Pero (Pedro) González de la Torre, el cual presentó unos ingresos de treinta y tres mil quinientos cinco maravedíes y medio, "que avia recibido en el tiempo de su cargo del pan, del excusado e ganado e vino e otros diezmos e del alquiler de las casas de la yglesia e del alcance que le fue fecho por el vicario por Sant Miguel de setiembre", observando que las cuentas son correctas y verdaderas. Durante su mandato el mayordomo había gastado nueve mil doscientos noventa y dos maravedíes en cera, aceite e incienso, así como en prestar dos mil tejas a la ermita de San Antón que las necesitaba para cubrir la capilla(3) . Como hemos visto en un capítulo anterior en este año de 1515 se estaba edificando la ermita, y aunque estaban construidos los muros se encontraba sin cubrir, por lo que la iglesia ante la falta de fondos, presta lo necesario para poder tejar la capilla.


Los préstamos entre los diferentes edificios religiosos de la localidad serán una práctica muy común, y como veremos más adelante la ermita de San Sebastián hará continuos préstamos a la iglesia parroquial para poder realizar las obras, así como a las ermitas de San Antón y Santa Quiteria.

Una vez restados los gastos a los ingresos, el mayordomo Pero González presentó las cuentas con un alcance de veinticuatro mil doscientos trece maravedíes y medio, además de nueve fanegas de trigo y una fanega y media de cebada "de los terrazgos de las tierras", tras lo cual fue condenado a entregar dicha cantidad "en dineros" así como el grano, siendo aceptadas las cuentas "por los dichos oficiales fue nombrado por mayordomo Pero González de Antón Sánchez", vecino de la villa debiendo su nombramiento al hecho de ser persona llana y abonada, haciéndose cargo de las cantidades dejadas por el anterior mayordomo, que le fueron entregadas tras ser contadas, y de los "reditos e bienes de la dicha yglesia". Además se quedó a cargo de cobrar ciertas cuentas pendientes que fueron:
--El arrendamiento de la casa de la iglesia que cumple a finales de abril de 1516, estando alquilada a Martín Pérez, vecino de la villa, y cuyo valor de arriendo asciende a trescientos setenta y cuatro maravedíes.
--Diez mil maravedíes del excusado de la iglesia de este año (1515), que lo tienen arrendado Alonso de Almaçan y Antón López de Villarreal, y que tienen que pagar el día de Navidad de este año.
--Cuatrocientos ochenta y cinco maravedíes de la sepultura "en que se enterro Hernan Gonzalez Mexia".
--Trescientos setenta y cinco maravedíes de otra sepultura de Hernando Alonso, yerno de Lorente Martín.
--Trescientos setenta y cinco maravedíes de otra sepultura que se debe cobrar a los herederos de Isabel Ramírez y sus albaceas.
--Cuatrocientos ochenta y cinco maravedíes de una sepultura de Juan Delgado.
--Una sepultura de Rodrigo Hornero de trescientos setenta y cinco maravedíes que se deben cobrar a Francisco López.
--Otra sepultura de Diego Gómez Barbero por valor de trescientos setenta y cinco maravedíes.

Sumando estas cantidades pendientes de cobrar, el dinero disponible por el mayordomo de la iglesia ascendería a treinta y siete mil cincuenta y ocho maravedíes y medio, además de la cantidad de cereal antes citada(4) .

Las conclusiones a las que podemos llegar tras haber observado las cuentas presentadas por los mayordomos son las siguientes:


  • 1) El arrendamiento de la dehesa es capital para poder llevar a cabo las obras de la iglesia, ya que representa casi un noventa por ciento de los ingresos que se dedican a ello. Sin embargo al ser un propio del concejo y ser necesaria la autorización del Rey o de algún representante de la Orden de Santiago, para poder arrendarla en lugar de utilizarla como pastos para los vecinos de la villa, dará lugar a que como dichas autorizaciones se concedían para un corto período de tiempo que oscilaba entre los tres y seis años, al cumplir dichos plazos las obras se detenían por falta de fondos. Esta detención duraba hasta que se realizaban los trámites necesarios para recibir una nueva autorización de arrendamiento y como la burocracia era lenta, los períodos de inactividad eran importantes. La práctica de arrendamiento de dehesas no será exclusiva de La Solana, sino que se utilizará con asiduidad por otras localidades cercanas, como Villanueva de los Infantes que en 1522 solicita autorización para arrendar de las dos dehesas que poseía, una por completo (dehesa del Monte) y la mitad de la otra (dehesa vieja) con el objeto de poder terminar las obras de su iglesia(5) , y en 1523 Alhambra también solicitó licencia para poder romper (cultivar) durante veinte años una dehesa, y poder cubrir con ello su iglesia, aunque también por las necesidades de tierras para cultivo(6) .

  • 2) El resto de los ingresos utilizados para las obras de la iglesia provienen de donaciones de particulares o de mandas (legados testamentarios) procedentes de vecinos pudientes de la villa. Estas donaciones serán unas veces en dinero y las más en forma de casas o tierras, que se venderán para obtener los fondos necesarios para las obras. Sin embargo no eran suficientes por sí mismas para llevar a cabo obras generales ya que dichas obras solían ser para alguna capilla específica, caso de los Castro y de los Salazar, como ya hemos visto en anteriores capítulos.

  • 3) Los ingresos corrientes de la iglesia además de las donaciones (algunas veces en especie como el novillo en 1511), de los diezmos, de la venta de pan y algunas ropas, procedían del dezmero excusado, del que ya hemos hablado anteriormente, el cual había descendido desde los seis mil seiscientos maravedíes del año 1498 hasta los seis mil en que fue arrendado en el año 1511(7) , en total casi un 10% menos en trece años, lo que supone una disminución en torno al 1% anual en los bienes de la persona que pagaba los impuestos más altos de la villa, y que podríamos extrapolar a la situación económica de la localidad, en la que podemos observar no sólo que no hay crecimiento económico, sino que se ha entrado en recesión, lo que es corroborado por el hecho de que tras el importante crecimiento demográfico que había tenido lugar entre 1468 y 1498 (un 70%), éste se había detenido, pasando de los 340 vecinos (1.530 habitantes aprox.)(8) de 1498 a 380 (1.710 hab.) en 1507 y disminuyendo en 1511 a 310 (1.395 personas).
    Como podemos observar estamos ante un momento inestable de la economía y de la demografía en la primera década del siglo XVI, y tras un período de estancamiento o ligero crecimiento en los siete primeros años del siglo, se entra en una situación de crisis económica y demográfica. ¿Cuáles son las causas de esta crisis? La respuesta se encuentra en la situación general vivida en Castilla y en el resto de reinos peninsulares, que en los años siguientes a 1502 sufrieron un período de malas cosechas, a lo que habría que añadir una grave epidemia de peste en los años 1506-1507, a la que se uniría una nueva crisis agraria en los años anteriores a 1510 (9). Todos estos factores afectaron a La Solana, aunque sería en los años que van de 1507 a 1511 cuando lo harían con mayor fuerza, provocando una reducción del 18,4% de la población de la villa, que sería causada por las muertes por peste y la huida ante las malas cosechas. Esta crisis afectaría al Campo de Montiel o localidades próximas en diferentes fases, y así mientras que en los siete primeros años del siglo sus efectos se notaron sobre todo en Alhambra (con una pérdida del 44,4% de su población), Membrilla (17,4%), Villahermosa (11%) y Socuéllamos (23,6%), en los años que van de 1507 a 1511 afectaría además de La Solana, a Villanueva de los Infantes (12,7% de pérdida poblacional), Terrinches (57,8%), Fuenllana (31,8%), Carrizosa (36%) y Albaladejo (42,6%) (10).Tras este grave período se produce el efecto contrario, una vez superada la crisis epidémica a partir de 1512 se suceden años con muy buenas cosechas que explicarán el gran auge económico que vivirá La Solana a partir de 1511, a lo que hay que sumar el aumento del precio de los cereales, como consecuencia de la llegada de los metales americanos. Este crecimiento económico se observa en 1515 cuando el dezmero excusado alcance los 10.000 maravedíes(11) , lo que supondrá un crecimiento de más de un 33% en sólo cuatro años, y un aumento de la población de un 35%, con lo que ésta llegará hasta los 450 vecinos (2.025 habitantes), lo que supone un salto espectacular en tan corto período de tiempo, motivado entre otras cosas quizá por la llegada de inmigrantes, posiblemente algunos de ellos moriscos. Este crecimiento afectará a todo el reino, siendo el periodo entre 1512 y 1530, salvo algunas excepciones, de abundantes cosechas y de notable crecimiento demográfico (12) a nivel local y nacional.Llegados a este punto podemos comprobar cómo el estudio de las cuentas de la iglesia nos puede aportar una visión bastante ajustada de la situación económica, social y demográfica de La Solana en los primeros años del siglo XVI.

  • 4) El moderado crecimiento económico de estos años no evitará una importante alza del precio de ciertos servicios, que se acelerará al calor del crecimiento económico del primer lustro de los años diez, como será el precio de las sepulturas y enterramientos llevados a cabo en la iglesia. Así vemos como se pasa de los 208 maravedíes de ingresos por este concepto en 1498, con unos precios que oscilan entre los 25 y 100 maravedíes por sepultura, hasta el año 1515 en el que los ingresos alcanzan los 2.470 maravedíes, y unos precios por sepultura que son de 485 maravedíes para las más cercanas al altar y 375 las más económicas. Una subida espectacular de precios en un corto espacio de tiempo, y que estaría ligado al crecimiento vivido en los últimos años. Las causas de este crecimiento las estudiaremos más adelante cuando podamos aportar más datos comparativos de precios, pero que estaría ligada a lo que se conoce como revolución de precios, estudiada por Hamilton.

  • 5) Otros ingresos de la fábrica de la iglesia procedían del bacín y de las luminarias. El bacín o bacineta es un recipiente en el que se recogen las limosnas o donativos de los fieles en las iglesias y ermitas durante las misas, de forma similar a como todavía se hace en la actualidad. La utilización del bacín para la recogida de las limosnas era una práctica generalizada en estos años, y ampliamente contrastada en otras iglesias y ermitas, tanto en el Campo de Montiel como en el de Calatrava. Hay una diferencia muy importante entre las donaciones o mandas entregadas a la iglesia y las limosnas dejadas en el bacín. Las donaciones generalmente entregadas por personas pudientes de la villa tienen como objetivo una contraprestación espiritual, ya que a cambio de ellas se dirán misas para la salvación de sus almas o se conseguirán indulgencias, estando sus nombres presentes a lo largo del tiempo, en cambio las limosnas dejadas en el bacín son anónimas, del pueblo llano, no buscan ostentación, es una relación directa del creyente humilde con Dios del que supuestamente esperan algún favor por dicha limosna, siendo esta práctica muy popular entre los vecinos de la villa, según sus posibilidades. Este tipo de limosnas son muy importantes para algunas cofradías como le sucede a la de San Sebastián de Daimiel que consigue a principios del siglo XVI 1.753 maravedíes en dos años, siendo este ingreso superior a la suma del resto de ingresos, aunque a veces no se ejercía sobre ellas un control exhaustivo, como ocurre en la iglesia de Santa Magdalena de Malagón, en la que en el año 1500 los visitadores muestran serias dudas sobre lo que hace con ellas el clérigo de la iglesia(13) . De las luminarias hablaremos al explicar las cuentas presentadas en la década de los años veinte, ya que en ellas vienen especificadas con mayor claridad y profundidad.

  • 6) Para terminar, vemos como los bienes que posee la iglesia van en aumento y le suponen nuevos ingresos. Entre ellos podemos destacar las casas que posee y que arrienda, estando el valor del arrendamiento en 374 maravedíes anuales. Sin embargo lo que supondrá el mayor aporte de riqueza a la iglesia son las tierras, como hemos anotado con anterioridad obteniendo importantes cantidades de cereales, suponiendo su venta notables ganancias; tierras que le habían sido donadas e incluidas en la fábrica de la iglesia, ya que el beneficio curado poseía las necesarias para el mantenimiento del cura de la misma. Las tierras de la iglesia en 1515, y que estaban incluidas en las posesiones de la fábrica eran las siguientes:
    --Tiene mas una tierra do la cruz camino de Alhambra a linde con tierra de Mingo García Alonso el viejo e de Mateo de Vega que cabe una fanega e media.
    --Otra tierra de fanega e media do el palomar de el Cerro a linde de Juan de Aranda e de Juan de Salazar.
    --Otra tierra de media fanega do el cominal a linde de Anton Gonçales.
    --Otra tierra de dos fanegas do el pozo Gil Gomez a linde de la de Alonso Garcia.
    --Otra tierra de tres fanegas Camino de Sant Anton a linde del dicho Camino e de Juan Diaz de Mingo Lopes.
    --Otra tierra de media fanega do las escaramugeras a linde de Lope Diaz el moço.
    --Otra fanega e media camino de Aberturas a linde de Juan de Castro e de Juan Alonso Traste.
    --Otra tierra camino de Valdepeñas a linde de Miguel Alonso el Viejo.
    --Mas un quiñon de dos celemines do el huerto de Martin Hernandes a linde de Juan de Salazar e de Fernando Alvar.
    --Otra tierra de dos fanegas do la dehesa a linde de Anton Martin e Descabeça en el camino de la dicha dehesa.
    --Otro quiñon de tres celemines camino de Alhambra a linde de Juan Alonso de Sanchez e del dicho camino.
    --Otra haza de una fanega camino de Alhambra a linde de Mingo Alonso el Viejo.
    --Otra haza de una fanega e media camino de Sant Anton que dio Mingo Juan el Viejo a linde de la de Juan Sanches y Maria Arroyo (14).

El origen de las tierras se ve claramente en la última, que por ese motivo se indica quien fue la persona que la donó, al igual que en otra media casa que tiene la iglesia y que la dio "la Olalla muger de Juan Alonso de la Serna a linde de casas de Juan Helipe e de la de Bartolome Gonzales Albo". También podemos observar cómo las donaciones son realizadas por personas de ambos sexos y son el resultado del momento de esplendor económico que vive la villa, permitiendo a sus habitantes dedicar parte de sus ingresos en asegurarse la salvación espiritual realizando donaciones a la iglesia de Santa Catalina.
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Recogida de la uva



NOTAS.

1. ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (AHN). Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1077C. Visita de 1511, pág. 65.
2.Ibídem, pág. 66.
3.AHN. Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1078C. Visita de 1515, pp. 76 y 77.
4.Ibídem, pp. 77, 78 y 79.
5.FLORES GUERRERO, Pilar: "Apuntes para el estudio de la Iglesia parroquial de San Andrés de Villanueva de los Infantes" en Cuadernos de Estudios Manchegos nº 18, II época. Ciudad Real, 1988, pp. 121, 122 y 123.
6.LÓPEZ-SALAZAR PÉREZ, Jerónimo: Estructuras agrarias y sociedad rural en la Mancha (ss. XVI-XVII). Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1986, pág. 154.
7.AHN. Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1077C. Visita de 1511, pág. 63.
8.Para pasar de vecinos, que es número de familias, al de habitantes hay que utilizar un coeficiente multiplicador, habiéndose utilizado generalmente el 5. Sin embargo Jordi Nadal lo rebajó al 4, tal vez algo bajo, mientras Domínguez Ortiz utiliza el 4,2 para la zona norte de la Península y el 4,3 para el sur. López-Salazar varía según las épocas desde el 3,75 hasta el 5. Nosotros nos hemos decantado por el coeficiente 4,5 pues es un término medio respecto a los utilizados, y siempre redondeando a la decena para evitar dar una sensación de exactitud que no existe.
9.DOMINGUEZ ORTÍZ, Antonio: El Antiguo Régimen. Los Reyes Católicos y los Austrias. Alianza Editorial. Madrid, 1988, pág. 150.
10.Los porcentajes son de elaboración propia, tomando como base los datos recopilados de los libros de visitas por PORRAS ARBOLEDAS, Pedro Andrés: La Orden de Santiago en el siglo XV. Editorial Dykinson. Madrid, 1997, pág. 304.
11.AHN. Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1078C. Visita de 1515, pág. 78.
12.LYNCH, John: España bajo los Austrias. Imperio y absolutismo (1516-1598). Ediciones Península. Madrid, 1993, pág. 150.
13.TORRES JIMÉNEZ, María Raquel: Religiosidad Popular en el Campo de Calatrava. Cofradías y hospitales al final de la Edad Media. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1989, pp. 47, 48 y 49.
14.AHN. Sección Ordenes Militares. Santiago. Libro 1078C. Visita de 1515, pp. 75 y 76.