La
iglesia de Santa Catalina de La Solana tras el importante
período constructivo vivido en los últimos
años del siglo XV y comienzos del XVI, sufrirá
una desaceleración en la segunda mitad de la
primera década del siglo.
El 25 de septiembre de 1507 llegan a La Solana los visitadores
de la Orden de Santiago D. Diego de Córdoba,
comendador de Alcuescar y Juan Ruiz, freile cura de
Villafranca y tras reunirse con los regidores de la
villa, visitan la iglesia de Santa Catalina "en
la qual se hase una capilla principal acavada muy buena
y la iglesia bien grande tiene el altar muy bien acabado
con un frontal y manteles". El Corpus Cristi
se halla en el sagrario, en una caja de plata que se
encuentra dentro de un cofre de madera. En la iglesia
también se halla una pila bautismal, que es la
primera vez que aparece citada, y de la cual dicen que
esta "como convenia".
Los bienes de la iglesia eran muy similares a los que
poseía en 1498, un dezmero excusado y dos viñas
en el camino de Ruidera. Los ornamentos eran prácticamente
los mismos, siendo idénticos los objetos de plata,
libros y campanas, mientras que los vestidos, casullas
y aderezos se habían incrementado ligeramente
pues se incluían nuevas adquisiciones como una
manga de cruz buena y nueva de raso negro y leonado1
bordada de oro bajo, dos sargas2
de lienzo pintadas, dos tabardos de paño de blondas
leonados, una camisa y una sábana que ponen sobre
la pila bautismal3
. El hecho de que apenas se aumente la cantidad de bienes
de la iglesia era debido a que la mayor parte de los
ingresos se habían dedicado a la construcción
de la capilla de los Salazar así como al nuevo
cuerpo de iglesia, y en este momento se estaría
reservando el dinero para poder realizar nuevas obras.
Las obras de la iglesia estaban paralizadas, como podemos
observar en las cuentas tomadas al mayordomo, Francisco
Gómez de Juan Gómez. Los ingresos ascienden
a cincuenta y cuatro mil trescientos noventa y cinco
maravedíes, que se han obtenido de diversas fuentes:
de los alcances pasados, lo que nos indica que tampoco
ha habido importantes obras en los años anteriores;
de los arrendamientos de la dehesa que se deben dedicar
a la obra de la iglesia, siendo ésta la primera
vez que aparece citada dicha dehesa, la cual es un propio
del concejo, que debía ser utilizado para que
en él pastaran todos los vecinos de la villa,
pero que ante la necesidad de dinero para la obra de
la iglesia, se había recibido autorización
de la Orden de Santiago, para que fuera arrendado, con
la condición de que el dinero de los arrendamientos
se dedicaran a dicha obra. Esta práctica se llevará
a cabo durante un largo periodo de tiempo como veremos
en próximos capítulos. El resto del dinero
de los ingresos se han obtenido "de los excusados
e limosnas e otras cosas", es decir del dezmero
excusado del que ya hablamos anteriormente y de limosnas
y donaciones entregadas por los vecinos de la villa.
Los gastos son mínimos cubriendo escasamente
el mantenimiento de la iglesia, pues sólo ascienden
a quinientos veinticuatro maravedíes, cantidad
insignificante si se compara con los ingresos obtenidos,
y que provocan que el alcance o beneficio sea muy alto,
ascendiendo a cincuenta y tres mil ochocientos setenta
y un maravedíes y medio4.
Otra prueba de que las obras se encuentran paralizadas
es que no existe en este momento un mayordomo de obras,
pero ¿cuales pueden ser las causas que provoquen
la paralización de dichas obras?. Pensamos pueden
ser dos: primero que se esté reuniendo dinero
para llevar a cabo una obra importante y la otra podría
ser el hecho de que las cuadrillas de canteros que trabajaban
en esta zona, se encuentren en este momento realizando
obras en otra población del Campo de Montiel,
por lo que es posible que se esté esperando la
disponibilidad de maestros canteros para seguir acometiendo
las importantes reformas, a la vez que se aprovecharía
este momento para acumular la mayor cantidad de dinero
posible.
Los visitadores le imponen al mayordomo de Santa Catalina
cuatro mandatos: dos de ellos tienen por objeto mejorar
y renovar el ajuar de la parroquia, ordenándole
primero que en el plazo de tres meses hiciese arreglar
un cáliz de plata que está quebrado por
el píe "e hisiese de una patena de plata"
para repararlo y además se comprase una ampolla
"para el olio", mientras que por otro
lado se manda al mayordomo comprar: "dos candelabros
de açofar grandes para la dicha yglesia"
para que se coloquen en el altar, bajo pena de seiscientos
maravedíes para la fábrica de la iglesia
si no cumple con dicho mandamiento. Por otro lado con
el objeto de aumentar los ingresos le ordenan que "hisiese
vender y vendiese todas las cosas de paño e camisas
e otras cosas" que tiene la iglesia y que no
son necesarias. Finalmente realizan un mandamiento que
es muy importante ya que prohiben que el concejo de
la villa utilice los maravedíes y bienes de la
iglesia para sus propias necesidades, y que de cada
cinco mil maravedíes que tomen se hagan cargo
de labrar en la iglesia hasta la cimbra. Esto nos hace
pensar que sería una práctica del concejo
tomar dinero de la iglesia o del arrendamiento de la
dehesa para cubrir sus necesidades, lo cual no es bien
visto por los visitadores que intentan cortar dicha
práctica, ya que el dinero que consigue Santa
Catalina se debe utilizar en la obra de la iglesia5
.

Zona de la sacristía.
Obras en la cabecera de la Iglesia
El
cura de Santa Catalina es el freyle de la Orden Juan
Muñoz de Sevilla, que se encuentra en La Solana
al menos desde 1494 ocupando el beneficio de la iglesia
por lo tanto hace más de trece años, con
presentación de su Alteza y colación del
arzobispo de Toledo. El beneficio de la iglesia parroquial
posee las mismas tierras que en 1498, sin embargo ha
conseguido recuperar el pie de altar en su totalidad,
ya que había perdido la mitad de él en
beneficio del comendador años atrás, produciendo
dicho pie de altar unos cinco mil maravadíes
anuales aproximadamente6
.
NOTAS.
1
El color leonado era amarillo oscuro, y tomaba su nombre
por el parecido con el pelo del león.
2 Las sargas son telas
pintadas al óleo o al temple y que se solían
utilizar para adornar las habitaciones o lugares públicos.
3 ARCHIVO HISTORICO NACIONAL
(AHN). Sección Ordenes Militares. Libro 1071c.
Visita de 1507, PP.271 Y 272.
4 Ibídem, pág.
273.
5 Ibídem, pp. 272
y 274
6 Ibídem, pág.
274 y 275.